miércoles, 5 de agosto de 2026

POEMA ¡ÉL ES EL GRAN "YO SOY"!


​Pongan atención, señores,

que les vengo a declamar un verso,

para hablarles del Creador

que sostiene el universo.

No son dos ni son tres Dioses,

escuchen bien la verdad:

en Jesús habita plenamente

toda la Divinidad.


​Él es el mismo Dios vivo

que a Moisés le habló en la zarza,

el que abrió el Mar Rojo en dos

y a su pueblo siempre abraza.

Cuando en el suelo en carne

caminó con humildad,

reveló el santo Nombre 

lleno de gloria y majestad.



​Salió el Señor a los hombres

con su voz clara y profunda,

a proclamar lo que Él es

sin que nadie lo confunda:


​«Yo Soy el Pan de la Vida»,

dijo al que tiene escasez,

«el que de mi carne come

jamás tendrá hambre otra vez».


​«Yo Soy la Luz de este mundo»,

para el que anda en tinieblas,

el que me sigue en la huella

de la ceguera se quiebra.


​«Yo Soy la Puerta del reino»,

ningún otro portón sirve,

el que por mí va entrando

vida plena y paz recibe.


​«Yo Soy el Buen Pastor»,

que por sus ovejas vela,

que da la vida en el campo

y de los lobos nos guarda.


​«Yo Soy la Resurrección»,

vencedor sobre la fosa,

el que cree en mí aunque muera

tendrá una herencia gloriosa.


​«Yo Soy el Camino exacto»,

la Verdad firme y la Vida,

nadie va al Padre del cielo

sin mi Gracia proferida.

«Yo Soy la Vid verdadera»,

permanezcan en mi amor,

porque separados de mí

no darán fruto ni flor.


​Y cuando vino la turba

a prenderlo en Getsemaní,

con espadas y garrotes

a buscarlo hasta allí,

les preguntó: «¿A quién buscan?»

con serena majestad,

y al responderles «YO SOY»,

retumbó la autoridad.


​¡Retrocedieron los fieros!

¡Cayeron todos a tierra!

Ante la voz del Dios Vivo

hasta el más guapo se aterra.


Porque no era un hombre cualquiera

el que allí parado estaba:

¡era el Dios de la Zarza Ardiente

que el universo gobernaba!

​Por eso hoy le digo al llanero,

al doctor y al campesino,

que reconozcan en Cristo

al único Dios Divino.


No busque por otros lados,

no hay otro Nombre ni ruta,

en Jesucristo el Señor

la victoria es absoluta.

¡LLAMADO DE SALVACIÓN!

​Amigo que me estás oyendo,

no lo pienses ni un segundo,

recibe hoy a Jesucristo,

el Salvador de este mundo.

Reconócelo en su gloria,

con su trono y su poder,

como el Gran "Yo Soy" eterno

que te hace renacer.


​Entrégale hoy tu existencia,

deja que Él sea tu guía,

tendrás perdón de pecados,

consuelo, gozo y alegría.


Él será tu Buen Pastor,

tu Luz en la noche oscura,

tu Pan en tiempo de crisis

y tu Puerta firme y segura.


​¡Ven a sus brazos abiertos,

rinde tu vida a su ley!

¡Recibe al Gran "Yo Soy" de siempre,

único Dios, Señor y Rey!


​Y cuando acabe este viaje

y la trompeta resuene,

Él llevará hasta el cielo

al pueblo que le obedece;

donde no habrá más llanto,

ni dolor, ni sufrimiento,

sino victoria eterna

al lado del Dios Eterno.

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